Hanging in the Treme
El Huffington Post anunciaba hace unos días que la tercera temporada de Treme se retrasaría hasta el próximo otoño. Es una noticia triste para alguien que se ha tragado las dos primeras temporadas en un par de meses, disfrutando cada episodio. Es triste, pero no puedo cagarme en los productores, en David Simon, o en la HBO. No puedo porque tras los primeros 21 episodios se han ganado, al menos, un poco de confianza por mi parte.
Treme fue una de las razones principales por las cuales visité New Orleans. Una vez allí se hace patente que la ciudad real inspira a la ciudad ficticia, como el Baltimore real inspiró The Wire. Los músicos tocando en mitad de la calle; el alboroto de Bourbon St.; los autobuses de turistas con cristales tintados pasando por Treme; las casas que se aguantan con un botellín de Coca-Cola; las casas que ya no se aguantan con nada; bares en los que entraron 2 metros de agua y que los clientes ayudaron a reconstruir por completo; crimen y tranvías.
