“Toto, I’ve a feeling we’re not in Europe anymore”
Este momento tenía que llegar. Es el momento en que recuperamos este blog que tantas ilusiones nos dio y tan pocas visitas recibió. Qué bonito era comentar las escenas modernistas de Barcelona y Madrid, qué bonito recomendar vídeos, qué entretenido recopilar “Oídos cocina”. Sin embargo, lo que siempre tuvo más éxito fueron los post hater. Pero amigos, que quede claro que lo nuestro nunca fue odio sin sentido, sino más bien una cita con el psicólogo para parados.
Con esta premisa en mente, y tras cuatro meses al otro lado del Atlántico, no es de extrañar que el blog resucite con un post sobre mis queridos USA. No nos equivoquemos antes de empezar, yo NO odio este país ni a sus ciudadanos. Es un país precioso, con paisajes increíbles, con ciudades muy interesantes, con una historia corta pero intensa, y con los ciudadanos más amables (junto con los neocelandeses) que he conocido jamás. Sí, pero también es un país que de vez en cuando me deja tan alucinada que necesito una colleja para volver a la realidad.
